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Lo he visto en la red

Mesa mundial de Times News (2026-10-12): Estos días todos hemos visto el vídeo de la abuela que lleva el voto a Correos y el funcionario que se lo pasa por la trituradora. O el del cartero que se… Fuente primaria: original en La Vanguardia Economía (lavanguardia.com).

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Estos días todos hemos visto el vídeo de la abuela que lleva el voto a Correos y el funcionario que se lo pasa por la trituradora. O el del cartero que se pasea por la acampada de Sol repartiendo votos entre los manifestantes. Las elecciones se convocaron el lunes 5 de octubre; el miércoles ya circulaba una decena de vídeos con el mensaje de que votar por correo no es de fiar. Están generados con IA, y lo sabemos porque la mayoría van marcados en las redes por donde circulan.

Aquel mismo lunes, Santiago Abascal animaba a no votar por correo porque no se fía “absolutamente de nada” que pueda hacer Pedro Sánchez. Los políticos saben desde hace tiempo que tienen que hablar para las redes y no para el telediario: ¿cortita y al pie? No, cortita pero al estómago. Además, cuanto más inverosímil sea el bulo, más probable es que algún motivado le monte la película, que llegará adonde los mensajes políticos no llegan. Las plataformas le ponen una tímida etiqueta de IA que desaparece cuando el vídeo se descarga y se envía por WhatsApp.

Alguien apunta, la inteligencia artificial dispara

Pero da igual. El objetivo de un vídeo falso no es que nos lo creamos, es que lo veamos: cuando has visto algo ya no lo puedes “desver” por muy extraño que te parezca. El fraude en el voto por correo era una idea abstracta; ahora es una abuela y una trituradora.

El fenómeno no es nuevo. En las paredes de Pompeya hay pintadas en las que ladronzuelos y bebedores piden el voto para un candidato, y en las presidenciales de EE.UU. del 2024 la IA ya tuvo una presencia destacada. Los datos, en el caso de EE.UU. (no en el de Pompeya), invitan a la calma: el Alan Turing Institute de Londres analizó su impacto y no halló ninguna prueba de que hubiera influido en el resultado. Sencillamente, los mensajes manipulados con IA solo sirvieron para reforzar a los convencidos.

Pero en IA los años son como los de perro, y hoy, con un apunte (un prompt ), un motivado te monta la Odisea de Nolan en una tarde. En el 2024, el mensaje incendiario corría en texto por X; hoy corre la película por Instagram, YouTube y TikTok. ¿La hacen los partidos? No les hace falta. La hace un chaval que se dedica a colgar gracietas, y la de Correos es una más. Hasta que un día descubre el poder que tiene y empieza a recibir encargos.

El daño tampoco se mide en votos. Según­ el CIS, nueve de cada diez españoles creen que circulan muchos bulos, que hacen difícil saber qué creerse y qué no. La democracia, como el dinero, no tiene valor intrínseco: vale mientras nos la creamos.

¿Y qué debemos hacer los sufridos votantes? Olvidarnos de contar dedos, olvidarnos de la información y mirar la metainformación, todo lo que rodea al vídeo: quién lo envía, qué publicaba antes, si alguien más habla de ello, si llega justo antes de votar. Y desconfiar sobre todo de lo que nos indigne hasta el infinito o nos dé la razón cósmica. “Lo he visto en la tele” era la frase que cerraba un debate. “Lo he visto en la red” es la que debería abrirlo.